domingo, 4 de agosto de 2013

Dolor y bendiciones

El jueves tuvimos el privilegio de recibir a Robert en la Oficina del Peregrino. Lo que en un principio tenía que ser un encuentro tenso y cargado de dolor resultó una conversación íntima y calida, y Myrta fue la causante de ello.

Roberto y Myrta son matrimonio y viajaban en el tren que descarriló en Santiago el pasado 24 de agosto. Myrta falleció en el hospital días más tarde al no superar sus lesiones. Los dos tenían intención de realizar el Camino de Santiago o por lo menos Robert así lo quería, él ya lo había realizado años antes después de superar un cáncer y quería que Myrta viviera esa gran experiencia de ser Peregrino.

Expedimos a nombre de Myrta una Compostela In Memoriam, como a todo peregrino fallecido en el Camino o a puertas de comenzar a peregrinar y ese fue el motivo de nuestro encuentro con Robert.

Agradecemos enormemente haberle conocido, conocer su historia y el recuerdo de Myrta. Sabemos que Myrta tuvo en todo momento la presencia de Robert, su marido, a su lado. Pudo abrazarla, rezar juntos y llegar al hospital sin separarse de ella.

Robert fue un verdadero instrumento de Dios para Myrta, por lo que cuenta, fue así durante toda su vida juntos, instrumentos de Dios el uno para el otro y tres hijas fruto de su matrimonio que sufren como Robert la ausencia de Myrta, pero al acercarse y hablar con ellos, uno se da cuenta que en medio de su sufrimiento nace como bálsamo la Esperanza firme, fruto de saber que Myrta vive la plenitud de su vida: la eternidad, y esta serenidad profunda no se consigue sin esta certeza.

No podemos hablar solamente de la entereza de Robert, porque a veces le flaquea, podemos hablar de un sufrimiento lleno de dolor y a la par lleno de bendiciones, todas las bendiciones que él y Myrta han recibido en una larga vida, que se ha visto interrumpida en esta tierra terrenal de una forma inesperada pero que no nubla ni oscurece el amor y la grandeza de corazón que Myrta dejó a los suyos, a los que transmitió la belleza de la verdad y del servicio a los demás. Y ellos saben que lo mejor está aún por llegar que sus vidas están unidas siempre a la vida de Myrta.

Gracias Roberto por vivir de esta manera la certeza de tu Fe, eres un instrumento de Dios y este dolor, vivido como lo estás viviendo os dará a toda vuestra familia una oportunidad para hacer crecer la Esperanza firme en Aquel que conoce y abraza vuestro dolor.

Un abrazo fuerte para Jisselle, su marido Josh, Dominique y Yalisse, aunque ahora hay vacío y separación, vuestra madre está ahora en una posición privilegiada para interceder por vosotros incansablemente delante de Dios.
Inma Tamayo
Oficina del Peregrino

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